¿Favorece La televisión el desarrollo cognitivo de los niños pequeños?
Se ha realizado un estudio con mas de 800 niños de tres años para saber si los programas educativos de la televisión sirven realmente para que los niños aprendan. Al relacionar los resultados de diversos tests de inteligencia y de capacidades motoras y visuales realizados a los niños se constató que cada hora adicional de televisión vista en la infancia no tenía nada que ver con las puntuaciones obtenidas en los test, ni siquiera si los niños ven programas para su edad, de los supuestamente “educativos”.
La investigación, que fue llevada a cabo en el Children's Hospital Boston y en la Harvard Medical School, espalda las directrices actuales de la Academia Americana de Pediatría que recomienda que los niños no vean la televisión antes de los dos años. El estudio ha demostrado que ver la televisión antes de los dos años no mejora ni el lenguaje ni las aptitudes visuales y motoras de los pequeños.
En él, se realizaron visitas en persona inmediatamente después del parto, a los seis meses, y a los tres años después de nacer cada niño. Las madres rellenaron cuestionarios sobre los hábitos televisivos de sus hijos cuando éstos tenían uno y dos años. En concreto, las progenitoras informaron sobre la cantidad de horas de televisión que los niños veían en periodos de 24 horas, pero también añadieron algunos factores sociodemográficos y ambientales que se sabe condicionan el desarrollo cognitivo de los niños: edad de la madre, educación, renta familiar, etc. Utilizando modelos de regresión lineal, los investigadores igualaron las influencias de cada uno de estos factores y calcularon los efectos independientes de la televisión en el desarrollo cognitivo de los niños. Así, descubrieron que ver la televisión por sí solo no tiene ningún efecto mensurable en la cognición de los bebés. En concreto, “descubrimos que cada hora adicional de televisión vista en la infancia no estaba asociada con las puntuaciones en el Peabody Picture Vocabulary Test III o en el test Wide-Range Assessment of Visual Motor Abilities a la edad de tres años”, escriben los científicos en Pediatrics.
Tras los resultados, los científicos recomendaron que los niños estén mucho más influenciados por el hogar y el entorno antes de cualquier otro programa televisivo. Sin embargo, al igual que los niños imitan permanentemente a la gente que los rodea, es lógico que también imiten a las personas que ven en la televisión o en el cine.
En 1960 Alberto Bandura realizó en la Universidad de Stanford una de las primeras investigaciones acerca de los medios de comunicación. Durante más de tres decenios Bandura ha estudiado la manera en que los niños construyen su identidad a partir de la gama de posibilidades que tienen; su trabajo inicial se centró en las circunstancias que contribuyen a que los niños se vuelvan más agresivos cuando observan conductas agresivas. Es evidente que la mayor parte de los niños no imitan tan fácilmente lo que ven en la pantalla, de la gran cantidad de conductas, imágenes, actitudes y valores a los cuales están expuestos, los niños escogen solamente algunos. Cuando se sienten frustrados, algunos niños lloran en un rincón, otros dan patadas y golpes, y otros toman con calma su frustración.
La violencia en la televisión y el cine es perjudicial para los niños. Cuarenta años de investigación han llegado a la conclusión de que la exposición repetida a niveles altos de violencia en los medios de comunicación les enseña a algunos niños y adolescentes a resolver los conflictos interpersonales con violencia, y, a muchos otros, a ser diferentes a esa solución. Bajo la tutela de los medios de comunicación y a una edad cada vez más temprana, los niños están recurriendo a la violencia, no como último sino como primer recurso para resolver los conflictos.
En conclusión, creer viendo la televisión es perjudicial, aunque al igual que todo depende de las personas y de que los padres eviten el abuso de ella por parte de los hijos.